martes, 2 de diciembre de 2008

A por el pleno desempleo



A Felipe González le ha salido un duro competidor: José Luis Rodríguez Zapatero. ¡Quién le iba a decir que lo que tardó Felipe catorce años, Zapatero lo iba a hacer en cuatro! Quizás el secreto esté en contratar a Solbes de Ministro de Economía directamente, en vez de tener antes a Boyer y Solchaga.

Resulta que cuando finalice el año, Zapatero tendrá que declarar más de 3.000.000 (tres millones, sí, no he puesto ceros de más) de desempleados. Y eso sin perspectivas halagüeñas para 2009, donde las opiniones más optimistas no dan lugar al optimismo.

El cartel que encabeza este artículo, era uno de tantos de la campaña de ZP en la que el todavía hoy presidente del Gobierno de España negaba la crisis. Se preguntaba Xixarro en su blog delpp.blogspot.com cuántos de las casi tres millones de parados votaron a Zapatero y cuántos, además, lo votarían de nuevo. Yo me pregunto, también, cuántos votaron al PSOE engañados con carteles como esos y por la persistente negación de la crisis.
Hoy somos casi tres millones de parados, mañana seremos más. Muchos van a sentir en sus carnes la realidad de la burbuja inmobiliaria: el precio real de su vivienda no da ni siquiera para amortizar la hipoteca, que le ahoga la paga por desempleo. Y los que tienen hijos van a comprobar que los 2.500 euros por hijo nacido, si antes eran una ayuda social, ahora se dan cuenta de que era una artimaña propagandística para ganar el debate del estado de la Nación (por ganar un debate, una lleva a España al déficit, puede decirse).
Sabemos que con un gobierno del Partido Popular los efectos visibles de la crisis habría llegado igualmente (porque en crisis ya estábamos en Marzo de 2008), pero tendríamos medidas económicas mucho más efectivas, pues habrían llegado mucho antes de que Zapatero, al fin, reconociese la existencia de la crisis.
Y ¿cual es la forma que tiene nuestro presidente (mío también a mi pesar) para sacar réditos electorales a la crisis? Pues echarle la culpa a Bush, padre de todos los males de este mundo, en vez de reconocer los errores garrafales y las mentiras por las que se ha movido, negar ahora que la negó entonces y acusar al PP de no querer ayudar para sacar a España del lío en que ZP la metió solito. Por el bien de este país, ZP podría aprender de Obama y de la democracia que nos ilumina a todos y aplicar las medidas económicas que, con insistencia, le piden desde la bancada de enfrente. Dejarse ayudar por un momento y dejar de creer en su buena suerte, en definitiva.