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domingo, 16 de octubre de 2011

ETA: Abriendo y cerrando heridas

Mañana se celebra esa "conferencia de paz" promovida desde la llamada izquierda abertzale con la idea principal de internacionalizar lo que no pocos llaman "conflicto vasco", que no es ni conflicto ni vasco, es un problema que tienen unos tarados mentales con el concepto de democracia y con la democracia misma.

Lamentable me parece que, en toda esa pantomima que llevamos incluso antes de que Bildu, los testaferros de ETA, fuese legalizada para apoderarse de los censos y presupuestos municipales, sea el PSE-PSOE quien se sume a la farsa que se va a perpetrar mañana. 

Me parece más lamentable en el lugar en el que se ha instalado el socialismo y la izquierda en general (con sus excepciones, como Rosa Díez) dando alas, aunque sea sólo "para mirar", y algunos, no sin bajeza, comparando lo de mañana con los actos de José María Aznar en la tregua etarra de aquel entonces. Por supuesto, eso le ha llevado a que las víctimas se enojen, y con razón. 


Parece evidente, por mucho que duelan las palabras de José María Aznar, que hay una opción genuflexa de súplica para que haya movimientos hacia el fin de ETA antes de las elecciones del 20-N; un empeño en querer pretender que se va a alcanzar la paz, dando la espalda a las víctimas y por la puerta de atrás, sin vencedores ni vencidos, equiparando a víctimas con verdugos. De ese modo, un empeño en cerrar las heridas, y a ser posible antes de las elecciones.

Pero al mismo tiempo que vemos a una izquierda empeñada en cerrar a cualquier precio, aun a costa de las víctimas, las heridas provocadas por el largo historial delictivo y genocida del terrorismo etarra, resulta paradójico su mismo empeño en reabrir heridas con el tema de la Guerra Civil y la dictadura franquista, a través de la llamada Memoria Histórica. 

¿Acaso no resulta paradójico hasta lo repulsivo que intenten a la desesperada cerrar un conflicto entre la demócratas y los totalitarios etarras de espaldas a las víctimas y a su dignidad y, al mismo tiempo, quieran abrir una y otra vez, con su correspondiente fractura social, el conflicto que nos llevó a matarnos entre nosotros y a una dictadura de cuarenta años? 

lunes, 2 de marzo de 2009

Entre la grandeza y la mezquindad

No hay duda de que tras los resultados de las elecciones en el País Vasco se abre una etapa de negociaciones en que se va a demostrar la altura de miras de Patxi López y la asunción de la gran responsabilidad que supone liderar, como lehendakari, un bloque constitucionalista que devuelva a la normalidad democrática a Euskadi o, por el contrario, puede demostrar su mezquindad política (recuérdese el trato a Mariano Rajoy frente a la capilla ardiente de Isaías Carrasco) queriendo llegar al gobierno vasco como sea.
Se abre una etapa de ilusión en que todos los demócratas que creemos en España y en los valores que nos ofrece la Constitución, independientemente de nuestra ideología, deseamos que tanto López, Basagoiti y Díez lleguen a ese entendimiento tan necesario para el cambio en Euskadi.
No debe ser el objetivo de Patxi López la lehendakaritza, sino el cambio. Pronto veremos cual de las dos cosas persigue López: la gran responsabilidad del cambio democrático o la miserable ambición de ser mero sucesor de Ibarretxe.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Rosa Díez es socialista

Rosa Díez está siendo atacada por la izquierda representada por Enric Sopena (es decir, la izquierda extrema). En su última columna en el diario digital "el Plural" titulado Quo Vadis, Mariano? no tiene reparo en exclamar su sorpresa de que Ernesto Sáenz de Buruaga la presentase como una socialista. Quisiera desde aquí decirle una cosa: sí, lo es.
No deja de resultar extraño que esta progresía, que siempre mira al pasado con la excusa de la memoria histórica, no se refleje en esa izquierda republicana que no tenía reparos en defender la patria española. Y ahora esta progresía dice que hay que enajenar del socialismo a quienes defienden, desde una ideología (que no comparto), la unidad de España, un Estado fuerte, la devolución de competencias como la educación y la sanidad al Estado, y la lucha sin ambigüedades a los terroristas, incluso a aquellos que gobiernan ayuntamientos y van a gestionar millones de euros. ¿Hay que ser de derechas para defender esos puntos que afectan a la gobernabilidad de la Nación? Pues no, sólo un poco sensato.
Habrá que recordarle al Sr. Sopena que ni la patria, ni la bandera ni el himno es patrimonio de la derecha, ni la derecha pretende arrebatárselo a la izquierda ni al pseudoprogresismo del que es altavoz. Son patrimonio de los que sienten la patria y de quienes están orgullosos de su himno y bandera y no les avergüenza exhibirlos y ponerse de pie cuando suenan los acordes.
Y dicho todo esto, Rosa Díez no es un halcón de la derecha, es de izquierdas, es socialista. Y su único pecado ha sido decir bien alto que el término Nación no es discutible.