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domingo, 16 de octubre de 2011

ETA: Abriendo y cerrando heridas

Mañana se celebra esa "conferencia de paz" promovida desde la llamada izquierda abertzale con la idea principal de internacionalizar lo que no pocos llaman "conflicto vasco", que no es ni conflicto ni vasco, es un problema que tienen unos tarados mentales con el concepto de democracia y con la democracia misma.

Lamentable me parece que, en toda esa pantomima que llevamos incluso antes de que Bildu, los testaferros de ETA, fuese legalizada para apoderarse de los censos y presupuestos municipales, sea el PSE-PSOE quien se sume a la farsa que se va a perpetrar mañana. 

Me parece más lamentable en el lugar en el que se ha instalado el socialismo y la izquierda en general (con sus excepciones, como Rosa Díez) dando alas, aunque sea sólo "para mirar", y algunos, no sin bajeza, comparando lo de mañana con los actos de José María Aznar en la tregua etarra de aquel entonces. Por supuesto, eso le ha llevado a que las víctimas se enojen, y con razón. 


Parece evidente, por mucho que duelan las palabras de José María Aznar, que hay una opción genuflexa de súplica para que haya movimientos hacia el fin de ETA antes de las elecciones del 20-N; un empeño en querer pretender que se va a alcanzar la paz, dando la espalda a las víctimas y por la puerta de atrás, sin vencedores ni vencidos, equiparando a víctimas con verdugos. De ese modo, un empeño en cerrar las heridas, y a ser posible antes de las elecciones.

Pero al mismo tiempo que vemos a una izquierda empeñada en cerrar a cualquier precio, aun a costa de las víctimas, las heridas provocadas por el largo historial delictivo y genocida del terrorismo etarra, resulta paradójico su mismo empeño en reabrir heridas con el tema de la Guerra Civil y la dictadura franquista, a través de la llamada Memoria Histórica. 

¿Acaso no resulta paradójico hasta lo repulsivo que intenten a la desesperada cerrar un conflicto entre la demócratas y los totalitarios etarras de espaldas a las víctimas y a su dignidad y, al mismo tiempo, quieran abrir una y otra vez, con su correspondiente fractura social, el conflicto que nos llevó a matarnos entre nosotros y a una dictadura de cuarenta años? 

lunes, 26 de septiembre de 2011

Según Sopena, sólo los progresistas derrotarán a ETA

Por desgracia, el terrorismo, de un tiempo a esta parte, ha entrado en las distintas campañas electorales celebradas en nuestro país. En este año 2011 de elecciones autonómicas, locales y ahora generales, es el terrorismo etarra el que ha querido llevarse el protagonismo.

En las últimas elecciones autonómicas y locales con la introducción de los testaferros de ETA (gracias a la colaboración imprescindible de un cuestionadísimo Tribunal Constitucional y su cuestionadísima sentencia) en las elecciones locales que le dieron numerosos ayuntamientos y acceso a los presupuestos. Ahora, ya disueltas las Cortes y con Zapatero como pato cojo, con los movimientos etarras con los Acuerdos de Gernika como eje.

Desde el panfleto del gulag mediático que dirige Enric Sopena, éste ha escrito una columna titulada "Les inquieta ETA? No, les inquieta el 20-N" que, en mi opinión no merece otro calificativo que deleznable, más teniendo en cuenta que muestra a las claras las pretensiones de los socialistas y afines: rentabilizar políticamente una pseudoderrota de los terroristas.

No deja de ser curioso que "El Plural" (que de plural, nada de nada), vaya sacando artículos en los que prevén "el fin de ETA" y de lo mucho que preocupa al Partido Popular que ese "fin de ETA" (nótese la importancia de las comillas) a la vista de las próximas elecciones generales, como si el Partido Popular no quisiese el fin de ETA.  Algo, que por cierto, no es nada extraño en el digital sopenístico.

Pero si he calificado la columna de Enric Sopena como deleznable es por las siguientes palabras:
O sea, el PP y su entorno periodístico no desean que -gobernando el PSOE- termine la existencia de ETA. ¿Por qué? Porque no admiten que sean los progresistas quines (sic) ganen la batalla contra los terroristas y más todavía a dos meses escasos del 20-N.
¿Acaso son los progresistas, señor Sopena, quienes ganan batallas contra el terrorismo o no será acaso toda la sociedad española quien gane esa batalla? ¿Acaso el fin de ETA ha de atribuirse exclusivamente a los progresistas, y no , por ejemplo, a todos los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que han, no sólo intervenido contra ETA, sino incluso sacrificado su vida por causa del terrorismo?


Patético y deleznable el comentario de Enric Sopena, dejando al margen a toda la sociedad que ha luchado y sacrificado por causa de un cáncer que ya dura demasiado, atribuyendo exclusivamente a los progresistas (y por extensión a Alfredo Pérez, ex-ministro de Interior) una eventual (y falsa) victoria frente a los terroristas, denotando su sectarismo nada sorprendente y habitual.

Parafraseando al mismo Enric Sopena: ¿Les inquieta ETA? No, les inquieta una victoria popular en 20-N.



martes, 14 de junio de 2011

No me representan

Una de las frases más recurrentes de las manifestaciones y actos pacíficos de los que algunos han dado por llamar "indignados", es "no nos representan". Y a partir de esa premisa, de creer y tener la convicción de que los políticos no les representan, parece ser que tienen vía libre, Alfredo mediante, de hacer lo que les venga en gana y en contra de lo establecido en nuestras normas... Eso que antes se llamaba Ley y que con el no poco esfuerzo de mirar a otro lado parece que va a quedar como mero objeto decorativo.

El lunes por la noche, un grupo de exaltados insultaron al alcalde de Madrid, Alberto Ruíz Gallardón, mientras sacaba a pasear al perro junto a su esposa. Y entre los insultos, se oía la famosa frase de "no nos representan".  

Alberto Ruiz Gallardón encabezaba una lista electoral que obtuvo el pasado día 22 de mayo 756.952 votos.  ¿Qué ocurriría si todos esos votantes de Alberto Ruíz Gallardón fuesen a increpar a esos cuatro energúmenos que, según Ángel Pérez, ejercieron conductas de matones y chulerías del nazismo, al grito de "sí me representan"? Y no digamos si, además, se hubieran juntado los votantes de cada pueblo y de cada ciudad, para defender a los ediles frente a los insultos y la violencia de los indignados. 

Yo no pude votar a  Gallardón porque no soy de Madrid, pero a mí, como votante, sí me representa. Como me representa Esperanza Aguirre y como me representa, aunque no me guste, Zapatero. Y, desde luego, siempre que estemos en un sistema democrático y en un Estado de Derecho, consideraré que esos a quienes los votantes han elegido con su voto, son nuestros representantes, nos gusten o no, y aunque veamos que son una tropa y que debemos exigirles todas las responsabilidades, incluso penales.

Desde luego, aunque se les llene la boca con la palabra "pueblo" y que digan que son su voz, a mí no me representan en absoluto, y menos cuando se saltan la Ley y ya cualquier barrera que separa lo moralmente correcto de lo que no lo es. Así que les pediría a los señores de lo que lamentablemente se ha convertido el movimiento 15-M que cuando nombren al pueblo me excluyan y que cuando griten "no nos representas", me exceptúen... 

Y que piensen que hay casi 15 millones de votantes del PP y del PSOE que sí se manifestaron pacíficamente con su voto y que, de acampar en las plazas, dejarían en ridículo todo este movimiento de indignidad. 

jueves, 9 de junio de 2011

La Policía, en la diana

Desde que los llamados indignados tomaron ilegalmente la Plaza del Sol y, con ella, distintas plazas de capitales españolas, amparándose en el Movimiento 15-M, todo este asunto no ha hecho más que degenerar en una acampada antisistema, degradándose el mensaje que el movimiento quisiera dar a la población convirtiéndolo en algo francamente cansino. 

Pero, gracias a la inacción de las autoridades y de políticos interesados, comenzando por Alfredo, se ha conseguido poner en la diana a las fuerzas del orden, a la Policía, a sus componentes. Hoy ha pasado en Valencia: La Policía Nacional ha tenido que actuar ante la agresión sufrida por sus componentes, consistente en lanzamiento de botellas llenas y tijeras. Eso es una agresión, un atentado en toda regla. 


Pero Rubalcaba (llamadlo Alfredo, Freddie o Rubbie, como gustéis) gracias a su forma de actuar, y los políticos interesados en atraerse hacia sí todo el movimiento 15-M por motivos partidistas (básicamente adquirir mediante el engaño el voto de los antisistema), han convertido una forma de manifestación en pacifismo. Así, tenemos que acometer y atosigar a la Policía con las manos levantadas y gritando "Estas son nuestras armas" y repartir flores a la Policía mientras por otro lado se grita "asesinos", "perros" y "Policía tortura y asesina" entre otras lindezas, son formas pacíficas de manifestación y que cualquier acción policial, aunque sólo sea mantener su área de seguridad, se convierte por el arte de la manipulación en una carga policial desproporcionada. 

Y, de ese modo, cuando desde el gobierno se les ha dado carta blanca desde el principio, aun con resoluciones declarando la ilegalidad de las concentraciones, hay quienes se permiten el asalto de supermercados y el intentar asaltar el Parlamento y el impedir que las Instituciones desarrollen con normalidad sus funciones, a pesar de que se pueda estar de acuerdo en que ciertos personajes no deberían estar ahí.


Entre el Gobierno de Rubalcaba y los antisistema está la Policía, Institución compuesta por personas que tienen que aguantar estoicamente insultos como "hijos de puta" (creo que son las únicas personas que se tienen que escuchar a diario esa expresión por el mero hecho de hacer su trabajo). Pero lo peor de todo es que tienen que aguantar que desde determinados ámbitos políticos (especialmente desde la izquierda aprovechada) y periodísticos se tilde a estos manifestantes como pacifistas, que aseguren que todas sus reivindicaciones se hacen de modo pacifista (cuando no es así) y que demonicen la lógica y proporcional acción de las fuerzas de seguridad ante las agresiones y los acometimientos, los insultos y las injurias, para ser calificada, hagan lo que hagan, como brutal y, cuanto menos, desproporcionada, poniendo siempre en duda la profesionalidad de la Institución y, peor aún, su necesidad.

domingo, 11 de octubre de 2009

Jueces cazadores, fiscales serviles

El caso Gürtel está dejando serias dudas sobre el presunto Estado de Derecho en el que vivimos, el de la tutela judicial y el derecho a defensa, y todas esas cosas que se invocan en un estado garantista que prefiere (con buen criterio) que un culpable esté en la calle a que un inocente se chupe varios años en el trullo.
El Consejo General de la Abogacía Española, presidido por Carlos Carnicer (no confundir con Carnicero), ha pedido la nulidad de ciertas grabaciones entre acusado y defendido, cuando estas grabaciones sólo se pueden realizar en determinados casos, como es el caso de terrorismo o de que el abogado también esté implicado en los hechos, algo que no ocurrió cuando Francisco Correa cambió a su abogado, Manuel Delgado Solís (implicado en la trama) por otro abogado. Según el CGAE, se debe producir la nulidad del procesamiento.
Resalto el último párrafo del comunicado del comunicado del CGAE: "Por tanto, está fuera de toda duda que las intervenciones telefónicas, cuando son empleadas como medio de investigación en un proceso penal, implican un altísimo grado de injerencia pública en el círculo de derechos fundamentales que nuestro sistema constitucional garantiza a cualquier ciudadano. La posibilidad de que las comunicaciones puedan ser sometidas a escucha convierte estas diligencias en un instrumento de control de los poderes públicos frente a una de las más singulares manifestaciones de privacidad."
Ignoro si en este caso se ha cometido un error inconsciente que puede dar al traste con la instrucción de un caso de corrupción política sin precedentes en el Partido Popular. Quién sabe si ello conllevará que los chorizos salgan de rositas. También ignoro si esta garzonada le llevará a Baltasar Garzón de nuevo al banquillo (espero que sí, por el buen nombre de la Justicia), pero lo que está claro es que no sirve el todo vale para instruir, por mucha obsesión que pudiera tenerse por hacer justicia. Para lo único que ha servido esta actuación judicial ha sido para justificar ciertas declaraciones, como la de Javier Arenas, en las que se acusa a ciertas instituciones de saña contra su partido.
Por otro lado, según información de El Mundo, el fiscal pidió sacar del sumario diálogos favorables a Camps, alegando que "se refieren en exclusiva a las estrategias de defensa y, por tanto, deben ser excluidas del procedimiento". Esta noticia ha sido ya comentada por Soraya Sáenz de Santamaría, que acusa a Cándido Conde Pumpido, nuestro Fiscal General del Estado con la toga manchada, no de polvo o lodo del camino, sino de algo más escatológico, de manipulación en favor de los intereses del PSOE o de Teresa Fernández de la Vega. ¿Y por qué no pidieron las fiscales Miriam Segura y Concepción Sabadell que se separaran del sumario las conversaciones entre los imputados y sus abogados que, según el CGAE, son ilegales porque, entre otras cosas, se refieren a las estrategias de defensa?
Visto el alto grado de politización de la Justicia, con jueces cazadores o juezas abroncadas en mitad de un desfile militar; visto que el Fiscal General del Estado, representante de la Fiscalía, es incapaz de mantener la independencia que se ha de presuponer en esa institución (la mínima que tiene, por ejemplo, MAFO), la duda sobre quién ha de instruir los casos (especialmente los de corrupción política) queda sembrada: ¿Los jueces politizados o los fiscales serviles a los intereses del gobierno y partido de turno?
Que a estas alturas de democracia, tengamos que hacernos estas preguntas...

jueves, 3 de septiembre de 2009

Como sea, Rubalcaba

O Rubalcaba dio un traspiés que aún no ha rectificado, o simplemente ha expuesto de manera trasparente el modo de gobernar del gobierno de Z. Como sea. El ministro del Interior dijo que "lo que España no puede hacer es negar la decisión del Parlamento elegido por los catalanes".
Con el comosea, el ungüento amarillo del gobierno de Z. (porque sirve para todo) se ha cargado la división de poderes (si bien la defunción de Montesquieu ya la firmó Alfonso Guerra muchos años antes) y la labor que constitucionalmente tienen asignadas. Especialmente hablo del Tribunal Constitucional.
Sí, el TC sí que puede negar la decisión de un Parlamento, sea el Nacional o cualquier autonómico, como es el caso de Cataluña. Y sí puede hacerlo porque de no existir esa garantía que desde los partidos políticos (todos) se pretende controlar (pues politizado ya está), tranquilamente estaríamos hablando que el famoso artículo de la Ley de Protección de Seguridad Ciudadana, la ley Corcuera o de la patada en la puerta, estaría en vigor, ante la imposibilidad del TC de negar una decisión parlamentaria y cualquiera que se le ocurriese a este gobierno.
Lo que no me gusta de las palabras de Rubalcaba es el lenguaje que utiliza. No dice "el Tribunal Constitucional", dice directamente "España", como si España fuese un ente totalmente ajeno al Parlamento catalán y a Cataluña misma. ¿Podría Es-pa-ña negar una decisión parlamentaria autonómica que declarara la independencia de esa comunidad autonómica? Según Rubalcaba, cualquier decisión parlamentaria ha de quedar libre de cualquier control constitucional, por lo que la independencia de esa comunidad autonómica sería efectiva.
¿Y acaso Es-pa-ña no está formada también por el Congreso de los Diputados donde el Estatut fue retocado (aunque en realidad se retocó en una sala de la Moncloa) ¿Acaso esos retoques no eran la negación a una decisión del parlamento catalán?
Pero hay algo más estremecedor: ¿Y si el Parlamento Español decidiese el gobierno vitalicio de Zapatero y la imposición de un régimen socialista bolivariano? Quién sería España para negar esa decisión, según Rubalcaba?

martes, 18 de agosto de 2009

De escandalazo a bochorno democrático

Ya dije en una entrada anterior que, de confirmarse las acusaciones de espionaje político, de teléfonos pinchados, nos encontraríamos ante el final del constitucionalismo español, nada menos. Pero a día de hoy, hemos pasado de un escándalo, no sólo político sino democrático, a uno de esos bochornos a los que nos tiene acostumbrados la política, quizás para que no nos olvidemos de las miserias (y los miserables) que la conforman.
No se sabe a qué espera el Partido Popular para aportar las pruebas que hayan de convencer a los tribunales que, efectivamente, existen teléfonos pinchados, que del Watergate hemos pasado al Rubalcabagate. (¿Quizás a que pase el verano y volver al prime-time del diario de sesiones?) Porque no sirve (Sr. Montoro) que sea el Gobierno el que tenga que demostrar su inocencia. No se puede juzgar ni condenar por las apariencias; no porque el ministro del Interior haya sido el portavoz del gobierno de los GAL, o porque la vicepresidenta haya sido secretaria de estado cuando estallaron los escándalos de las escuchas ilegales del CSID y el "caso Roldán" y, con ello, pueda haber una opinión preconcebida de que este gobierno, formado con ministros de la etapa de González, vaya a cometer las mismas tropelías que en la etapa del señor X.
Los delitos (y las escuchas ilegales son delitos) se juzgan y condenan con pruebas, que el PP debería haber aportado ya a la Justicia. Los múltiples cruces de declaraciones desde uno y otro bando del espectro político español no hacen más que abochornar al ciudadano ante un espectáculo por el que nadie hubiera pagado la entrada ni nadie hubiera acudido a ver.
Lo peor no es pagar por este bochorno democrático con nuestros impuestos, es que lo hemos votado.

domingo, 9 de agosto de 2009

ETA quiere dialogar

ETA ha aparecido de nuevo en Mallorca y fiel a su estilo. Con bombas. Y es que este grupo de hijosdeputa que se dicen soldados vascos (a saber: ni son soldados ni son vascos) quieren sembrar el terror en la isla donde veranea el Rey y, de paso, miles y miles de turistas dispuestos a disfrutar de los encantos de la isla.
Lo curioso del tema es que matar guardias civiles con bombas-lapa, o intentar masacrar, no sólo a los miembros de la Benemérita, sino a sus esposas e hijos (la piara quiso repetir la matanza de la Casa Cuartel de Zaragoza en Burgos), es una forma de reclamar diálogo. Increíble pero cierto: éste es el cínico idioma que hablan estos pistoleros.
No es hora de hacer ninguna crítica a nadie. Rubalcaba y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que tiene a su mando están (supongo) haciendo esfuerzos para atrapar y anticiparse a estos malnacidos, detenerlos, ponerlos entre rejas y (¡ay, esto es pedir demasiado!) que se pudran en la cárcel.
ETA dice que va a seguir matando hasta que haya un nuevo diálogo, y no habría mayor error por parte del gobierno buenista de Z. que dialogar con los de las pistolas, pues ¿qué excusa pondrían a los españoles esta vez? (ETA quiere dialogar para conseguir un final pacífico al conflicto vasco: sólo hay que mirar los muertos que han puesto encima de la mesa)
Con ETA sólo cabe una vía: la derrota y la cadena perpetua.

sábado, 8 de agosto de 2009

Democracia pinchada

Ahora que parece que el caso Camps ya no ocupa las páginas de la crónica (amarilla) política, resulta que no vamos a poder descansar en este agosto del podrido espectáculo al que ya nos tienen acostumbrados los miembros de la clase peor valorada en este país. Pero lo peor no es el espectáculo en sí, es que si lo que Maria Dolores de Cospedal dice es verdad, entonces estaremos asistiendo, en realidad, al final mismo del constitucionalismo español. Así de simple.
Ya hemos visto que lo que debería ser un poder independiente, el Judicial, está dividido, no en lo que unos llaman sectores conservador y progresista, sino en los que están al servicio de una u otra facción política. Porque lo que sucede en el Tribunal Constitucional o en el CGPJ convierte el escándalo en que ha convertido Enric Sopena la amistad de un juez del T.S.J. de Valencia con Camps en un vodevil de un mal teatrillo. (Y no voy a hablar de Garzón...) Un pilar tan básico como es la independencia judicial cojea llamativamente y, lo que es peor, sin ruborizarse.
Pero lo de loz teléfonos pinchados a miembros de la oposición (sin autorización judicial, ha de entenderse), de ser cierto, sobrepasaría la línea que marcó el GAL en la historia de la democracia española. Porque ya no se trata de hacer auténticas chapuzas para actuar contra una banda terrorista, es que se trata de espiar a un partido político de la oposición con quién sabe qué fines. ¿Podría establecerse una semejanza Nixon-Zapatero? ¿Del Watergate pasaríamos al Cospedalgate?
González Pons, según crónica de Libertad Digital, plantea llevar el tema de los teléfonos pinchados a la Cámara Europea, que debe ser una institución cuyos eurodiputados deben tener un poco más de noción de lo que es una democracia (en vez de esta cada vez más apestosa partitocracia). Yo le recomendaría, ya que hay alguien dispuesto a eso, que lleve también el tema de las filtraciones de los sumarios secretos, de declaraciones, de conversaciones pinchadas (legalmente) pero que no dejan de ser privadas, y de que haya políticos que realicen esas conversaciones y de que sean protagonistas de esos actos que se investigan.
Signos todos inequívocos de que nuestra democracia se encuentra, realmente, pinchada.

jueves, 4 de junio de 2009

Que hable Rubalcaba

Pepiño Blanco ha conseguido lo que quería, objetivo cumplido. Ya no se habla ya del Falcon de las Fuerzas Armadas utilizado por Z. entre mitin y mitin. Sacando la figura de Aznar, ese satán particular que tienen los socialistas, y el número de personas que componen su seguridad y también la de su entorno, ha añadido un ingrediente más a ese cocido de aviones militares, brotes verdes, trajes valencianos y acontecimientos planetarios. Tras esto, que nadie se extrañe de una baja participación del electorado.
Pero Blanco parece olvidar que quien establece las medidas de seguridad de los ex-presidentes, o de los ministros como él, es el propio Gobierno a través del Ministerio del Interior, y no lo establece José María Aznar, el cual, recordemos, es el único presidente del Gobierno que ha sufrido un ataque terrorista.
"Yo no critico, lo digo para que Rajoy me diga si es mucho o poco", dice Pepiño. ¿Pero no tendrá que decirlo Rubalcaba, que es el ministro competente que pone los escoltas para la seguridad de Aznar? ¿Qué tiene que decir Rajoy? Pues lo único que tiene que decir: Que todas las medidas que el Gobierno crea que tienen que adoptar para proteger la vida del ex-presidente y su entorno serán las correctas, pero que siempre serán pocas ante la tenacidad de los terroristas.
Y Rubalcaba aún no ha dicho nada acerca de que un ministro de fomento tenga conocimiento de las medidas de seguridad de los ex-presidentes, lo cual deja claro la responsabilidad que se tiene al abordar la protección de las distintas personalidades. Porque... ¿cómo lo sabe? ¿Un chivatazo, o una filtración desde el Ministerio del Interior o de la Policía? ¿O quizás un comentario en un Consejo de Ministros que debía permanecer, bajo juramento, en secreto? En mi opinión, el uso de una información que debería ser materia clasificada, reservada, top secret, o como quiera que se diga, para un uso electoralista, es mucho más grave que el uso de un avión militar por parte de un Presidente del Gobierno para acudir a un mitin.
Por último, Pepiño dice: "Cincuenta sueldos nos cuesta Aznar". Olvida Pepiño los más de 3,5 millones de sueldos que nos cuesta su presidente Zapatero, escolta aparte: los que engrosan la lista maquillada del INEM y los ministros como Pepiño.

miércoles, 15 de abril de 2009

Le falta la foto con Mortadelo y Filemón

Alfredo Pérez Rubalcaba implicó directamente a Mortadelo y Filemón en la trama de espionaje que afectaba a diversos cargos de la Comunidad de Madrid y que afectaba, mediáticamente, a Esperanza Aguirre. Recordemos que Rubalcaba contestó, ante la pregunta de si podría estar implicado un agente del CNI en la trama del espionaje, que también lo estaban los dos agentes de la TIA. Pero ahora se han conocido varios hechos por los que Rubalcaba no ha querido sonreír a las cámaras para hacerse la foto.

A pesar de la liberación, por error, de Astrid Bushi, jefe de la banda albanesa que asaltó la mansión de José Luís Moreno, y por cuya captura el ventrílocuo y el ministro no dudaron en hacerse la foto ante toda la prensa, el ministro del Interior y el humorista no han querido, esta vez, hacerse otra foto, quizás por problemas de agenda o porque Moreno haya rehusado hacérsela, que es lo más probable.
Y otra: Una avería de la máquina de análisis del ADN impidió detener a Miguel Carcaño recién desaparecida Marta del Castillo, perdiendo un precioso tiempo para la investigación y facilitando a los autores al tiempo para preparar coartadas; y esta noticia le explota a Rubalcaba no se sabe cuánto tiempo antes de que se haga la foto con el equipo que vaya a encontrar el cadáver de la asesinada.
Me permito la duda de creer (o no) si Alfredo Pérez Rubalcaba utilizó la ironía cuando admitió la implicación de Mortadelo y Filemón en la trama de espionaje, así como ahora no dudo (o sí) de que los agentes de la TIA estén metidos también en los asuntos que he comentado anteriormente. Todo es posible.
Lo que no sé es a qué espera nuestro infalible ministro, en caso de que estos entrañables personajes de cómic hayan colaborado en estos casos que he comentado, para condecorarles con una merecidísima medalla y, de paso, hacerse la foto.