jueves, 4 de junio de 2009

Que hable Rubalcaba

Pepiño Blanco ha conseguido lo que quería, objetivo cumplido. Ya no se habla ya del Falcon de las Fuerzas Armadas utilizado por Z. entre mitin y mitin. Sacando la figura de Aznar, ese satán particular que tienen los socialistas, y el número de personas que componen su seguridad y también la de su entorno, ha añadido un ingrediente más a ese cocido de aviones militares, brotes verdes, trajes valencianos y acontecimientos planetarios. Tras esto, que nadie se extrañe de una baja participación del electorado.
Pero Blanco parece olvidar que quien establece las medidas de seguridad de los ex-presidentes, o de los ministros como él, es el propio Gobierno a través del Ministerio del Interior, y no lo establece José María Aznar, el cual, recordemos, es el único presidente del Gobierno que ha sufrido un ataque terrorista.
"Yo no critico, lo digo para que Rajoy me diga si es mucho o poco", dice Pepiño. ¿Pero no tendrá que decirlo Rubalcaba, que es el ministro competente que pone los escoltas para la seguridad de Aznar? ¿Qué tiene que decir Rajoy? Pues lo único que tiene que decir: Que todas las medidas que el Gobierno crea que tienen que adoptar para proteger la vida del ex-presidente y su entorno serán las correctas, pero que siempre serán pocas ante la tenacidad de los terroristas.
Y Rubalcaba aún no ha dicho nada acerca de que un ministro de fomento tenga conocimiento de las medidas de seguridad de los ex-presidentes, lo cual deja claro la responsabilidad que se tiene al abordar la protección de las distintas personalidades. Porque... ¿cómo lo sabe? ¿Un chivatazo, o una filtración desde el Ministerio del Interior o de la Policía? ¿O quizás un comentario en un Consejo de Ministros que debía permanecer, bajo juramento, en secreto? En mi opinión, el uso de una información que debería ser materia clasificada, reservada, top secret, o como quiera que se diga, para un uso electoralista, es mucho más grave que el uso de un avión militar por parte de un Presidente del Gobierno para acudir a un mitin.
Por último, Pepiño dice: "Cincuenta sueldos nos cuesta Aznar". Olvida Pepiño los más de 3,5 millones de sueldos que nos cuesta su presidente Zapatero, escolta aparte: los que engrosan la lista maquillada del INEM y los ministros como Pepiño.

1 comentario:

Llibert dijo...

A los gallegos (que les viene pasando como a los subsaharianos: los inteligentes y emprendedores ya emigraron) les dieron con queso con la cosa del A-8 de Touriño (que el de Camps, sí que es adecuado y acorde a su suntuoso vestuario). Y, claro, ahora intentan la misma exitosa operación con el Falcon de Zapatero. Nada nuevo. Ni siquiera el hecho evidente de que el PP, después de la segunda victoria por mayoría absoluta de Aznar, concluyó -con razón, probablemente-que el pueblo español era corto y sigue golpeando esa ceja abierta campaña tras campaña. Aznar, al que por cierto le salvó la vida -aunque no solamente- el A-6 blindado que llevaba. El 1430 tuneado de El Vaquilla, que es lo que le hubiera correspondido por talante y aspecto, no nos habría permitido seguir disfrutando de tan insigne personaje. Y decía que no solo fué el coche lo que le salvó, que fué también la suerte. Aznar hizo tras el atentado lo más estúpido que se puede hacer en esas circunstancias cuál es salir de la célula de supervivencia que representaba el interior del automovil. Fue rápido de mente y ambicioso, antes que sensato: necesitaba la foto (y, que curioso, había alguien para hacerla). Enseguida vió aquello como una bendición. El otro hecho que contribuyó a su salvación fue la progresiva funcionarización de los comandos de ETA, que huyeron despavoridos tras la explosión, en vez de rematar la faena con armas automáticas, tal como establece el siniestro protocolo de la lucha terrorista.

En cualquier caso, la seguridad el Presidente del Gobierno en un país minado por terroristas de todos los colores, justifica el uso de los medios adecuados, también cuando va al bar a jugar al mús a Quintanilla de Onésimo.

Pero el valioso tiempo del más alto ejecutivo de la nación, todavía más. Y de eso nadie habla.

(Una duda: el nuevo presidente gallego ¿conseguirá blindar un coche de producción nacional y que después se mueva con el peso adicional? No se porque sospecho que va a ser un Citroën de alta gama (de importación, por lo tanto) que saldrá en consecuencia tan caro como el A-8, con la diferencia de que éste ya estaba adquirido. Lo dicho, saben que somos cortos.