domingo, 23 de noviembre de 2008

¿Qué tiene Esperanza Aguirre que los vuelve locos?

La persona que aparece más en los medios de la izquierda, la persona que más críticas recibe, no es, para desgracia del Partido Popular, Mariano Rajoy, sino la llamada lideresa Esperanza Aguirre. No hay día que en "El Plural" el diario digital ultraizquierdista dirigido por Enric Sopena no aparezcan dos o tres artículos dedicados a ella, aparte de dos o tres columnas que le dedican todo tipo de encarnizados piropos. ¿Por qué será? ¿Por su perfume?

No vivo en Madrid, así que no puedo opinar sobre la calidad de vida en la capital de España, ni especialmente sobre la calidad sanitaria de la comunidad, que es el principal argumento que se utiliza en contra de Aguirre desde la izquierda. Pero visto desde fuera, observo lo siguiente: Uno.- Esperanza Aguirre crea muchos hospitales y los inaugura (como hace cualquier político, v.g. Magdalena Álvarez) sin estar equipados. Dos.- Zapatero rebaja de los Presupuestos Generales del Estado cierta cantidad de millones de euros, comprometiendo así la sanidad madrileña (los equipamientos...), por lo cual yo me plantearía una gestión privada, que siempre es más eficiente que la pública, de la sanidad pública. Tres.- UGT y CC.OO. (puede leerse cé cé o o) son sindicatos afines a la oposición política de Esperanza Aguirre, y esta señora, que es del PP, pues tiene que tragarse la utilización partidista de estos sindicatos, que para eso parece que están, para ser utilizados.

Hoy he leído dos columnas (aparte de los artículos o noticias) de Javier Valenzuela y de Pilar Rego que atacan a Esperanza Aguirre y, de refilón, a Alberto Ruiz Gallardón. Javier Valenzuela se queja en su columna titulada "Pongamos que hablo de Madrid" de lo mal que se vive allí por las goteras de la M-30, aparte de quejarse de la sanidad y de la privatización del Canal de Isabel II (of course). En su análisis de por qué Aguirre y Ruiz Gallardón siempre ganan las elecciones, acierta en que los dos son políticos de altura (de hecho hacen sombra a Mariano Rajoy, perdido en su ensimismamiento), y en que el PSM es una calamidad (con Sebastián al frente, y detrás de él la pirómana Almeida). A medias estoy de acuerdo en su segundo argumento, en que dice que la gente vota "más por razones políticas e ideológicas generales (se las pueden imaginar: la unidad de España, la defensa del castellano, el palo duro a ETA…) que en función de sus intereses como vecinos". Creo yo que el hacer las cosas bien también tendrá que ver, porque si la gente votase por esas razones, ZP estaría ahora en la última fila del Congreso, tras una columna si pudiera ser.

La otra columna, "Los delirios de doña Espe", firmada por Pilar Rego, es un artículo totalmente lleno de la más rancia mala educación, o, mejor dicho, de estilo barriobajero. Pueden leerlo y comentarlo. Todo vale contra Esperanza Aguirre, pero al menos exigiría de alguien que escribe en un diario digital donde también colaboran gente respetable como Carlos Carnicero o Antonio San José un mínimo de estilo.

¿Pero qué tiene Esperanza Aguirre que los vuelve locos? Primero es por la falta de liderazgo de Mariano Rajoy, quien se difumina en los minutos que recorren el día esperando ver cómo se agrava la crisis económica para que ésta, por sí sola, le dé una victoria electoral. Segundo es que Gallardón, a pesar de algunas voces que desde la izquierda se rebelan, es uno de los nuestros, aunque ese idilio con la prensa de izquierdas sólo durará hasta que, por fin, consiga lo que quiere: la presidencia del Partido Popular. Pero la razón más importante es que Esperanza Aguirre es la voz más clara y diáfana del Partido Popular, la única persona con capacidad de liderazgo que lo ejerce realmente. Y cuando alguien desde la derecha dice las cosas claras, llama al pan pan y al vino vino, que intenta descubrir las trampas dialécticas de la izquierda (como ya hizo Rosa Díez), y no siente complejos por decir que es liberal, la izquierda siente miedo. Siente miedo porque entonces el discurso hueco de los conceptos es contestado con un "no me resigno" que abre los ojos a miles de personas y ven las trampas dialécticas de la izquierda. Y sienten miedo porque Mariano Rajoy no es capaz de movilizar ni a sus bases ni a sus simpatizantes ni a sus posibles votantes, pero Esperanza Aguirre sí es capaz de hacerlo, y ello significa poder ganar las elecciones.
Mariano Rajoy no es un peligro (excepto para su propio partido) y ya le caerán a Gallardón si se mueve del sitio de eterno aspirante. El peligro es el liderazgo de Esperanza Aguirre, y la sonrisa de Zapatero no ganará ningún debate con ella, a pesar de que ella decida, por cortesía, que dicho debate sea en español y no en inglés. Y la prensa del ala izquierda lo sabe.