lunes, 12 de septiembre de 2011

Impuestos especiales para socialistas

Mucho me temo que el eje de la campaña socialista va a estar encaminada a tratar de meternos con demagogia (que para eso el candidato Alfredo sabe tanto) las bondades de subirnos los impuestos y de las bondades del gasto y derroche.

Tres son las medidas que ha presentado en materia económica que  quisiera puntualizar hoy:

a) Impuesto de Patrimonio: Cada vez que desde el socialismo se habla de subir impuestos "a los ricos" o "a los que más tienen", todos sabemos quiénes van a pagar el pato: las clases medias. Como se puede leer en el artículo de La Razón "Desmontando a Rubalcaba", se puede observar cómo los propios socialistas alegaban en favor de suprimir este impuesto ya que afectaba a las clases medias y no a las grandes fortunas.

b) Pacto de Rentas: Si ya de por sí, la semántica chirría como al oír "Alianza de Civilizaciones" o "Pacto Social". El nuevo Pacto de Rentas "debe abrir los incrementos salariales a indicadores adicionales al índice de precios al consumo para tomar en consideración, asimismo, la evolución de la productividad o las condiciones de competitividad de las empresas o el sector" pero también "debe incorporar compromisos efectivos de reinvertir beneficios en el mantenimiento y fortalecimiento de la  empresa, en la creación de empleo, en la racionalización del trabajo"; y asimismo, "un tratamiento paralelo entre los incrementos salariales pactados para los trabajadores y los incrementos de las retribuciones de gestores y directivos, sea cual sea su especie
Es decir, sentar de nuevo en una mesa a los de siempre, a los sindicatos de Méndez y Toxo y a las representaciones de empresarios, para crear de nuevo un pacto o lo que llamen que restrinja la libertad de empresa, en vez de desregular y hacer un mercado más libre y generador de empleo. Pero, vistos los antecedentes, el nuevo conejo de la chistera rubalcabiana no demuestra más que dos cosas: Su fijación en parapetar su propio fracaso en los agentes sociales externos (sindicatos o, mejor aún, los empresarios); y su miedo a hacer lo que debe hacer un gobierno: gobernar. ¿Cuánto retraso en tomar medidas ha tenido nuestro país por el temor socialista a tomar decisiones tan difíciles y antipopulares como necesarias? ¿Cuántas reformas se han quedado en el tintero (reforma sistema financiero) como a medias (reforma laboral) por miedo a gobernar o a zaherir a los sindicatos de resort?

c) Impuestos a la banca: Dice Rubalcaba: "que los bancos devuelvan a la sociedad lo que la sociedad les está dando". Estas palabras cabrían perfectamente en un alegato a favor de la reducción de impuestos: que el Estado devuelva a la sociedad lo que el Estado confisca a la sociedad. Que reduzcan los impuestos para que sean los ciudadanos, en su libertad individual, quienes decidan dónde gastar su dinero. Pero claro, para el dogma socialista, sociedad y Estado es lo mismo. Pero ¿por qué no pide a toda esa gente que ha estado chupando del bote con subvenciones millonarias, con subvenciones surrealistas, que devuelva el dinero que la sociedad les ha dado? Por una sencilla razón: porque eso significa hablar de recortes, palabra maldita, y si se hablase de recortes a sindicatos o a distintas asociaciones, siempre se diría que son recortes sociales.
Pero además, en el apartado de imponer impuestos financieros (que pagaremos, vía comisiones, los ahorradores, las clases medias y todo el que tenga un euro en una cuenta corriente), Rubalcaba dice que en el origen de esto "las culpas estás repartidas". 
¿Quiénes son entonces, según Rubalcaba, los que se reparten las culpas? ¿No tendrá una gran culpa de la crisis que tiene España (con un gran déficit por culpa del gasto desmesurado, con una deuda terrible y amenazante, con un paro de casi 5 millones de desempleados, con una grave crisis de confianza en nuestra fortaleza económica, con una crisis de productividad, etc.) el gobierno del que Freddie formaba parte? ¿Creará Rubalcaba un impuesto especial (y gravoso) a todos los miembros del Consejo de Ministros, él mismo incluido, que formaron parte del gobierno de Zapatero durante sus dos legislaturas, como corresponsables de las culpas de la crisis?

La respuesta es sencilla: NO. Por dos razones: porque nadie se cree que un gobierno socialista, y menos Rubalcaba tenga la decencia de hacerlo, y porque en España nunca se dará el marco necesario para que suceda lo de Islandia.