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martes, 20 de septiembre de 2011

¿Algún líder que se ofrezca a defender el Estado de Derecho?

Cuando se acercan elecciones (por tanto, reparto de aspiraciones políticas, de poder, de asignaciones económicas, si puede ser de una pensión vitalicia y, en resumen, fuentes de financiación tanto personales como de partido), los políticos suelen decir y hacer muchas tonterías que no harían en otro momento de su vida o si esa no fuese su vida.

Pero al punto que hemos llegado en esta campaña, y eso que no ha empezado oficialmente, no sólo se han dicho y hecho muchas tonterías (de momento gana el "porque es muy listo"), sino que en ese empeño por destacar uno pasa de las tonterías a desafiar al Estado de Derecho en sí mismo, a la Democracia. Todo esto lo hemos visto con los ataques y las llamadas a la desobediencia a los tribunales a cuenta de si el castellano debe ser también lengua vehicular en las escuelas catalanas. 

No voy a poner aquí ni opinar sobre las lamentables (por decir algo suave) declaraciones de ciertos políticos atacando a los jueces que cumplen y hacen cumplir la Constitución y sus Leyes; no voy a poner aquí ni opinar sobre las proposiciones de quienes aspiran a gobernar para cercenar y amputar nuestro Estado de Derecho; ni voy a poner aquí ni opinar sobre las declaraciones que quitan hierro al asunto, algo que no me sorprende, dicho sea de paso, de quien ha hecho de su silencio su forma de regir.

Así, donde unos jueces y magistrados, donde los más altos tribunales del Estado ordenan que se cumpla la Ley, donde debería demostrarse que vivimos en un Estado de Derecho, en una Democracia, nuestra clase política se permite el insulto, la falta de respeto, el desafío e incluso la amenaza velada a los propios pilares de una Democracia. 

Seamos claros. Una desobediencia a un Tribunal sale prácticamente gratis, y el rédito político, especialmente en el nacionalismo, es mucho mayor que la pena a pagar: Las leyes de nuestro país no poseen el suficiente carácter coercitivo que debería proteger nuestro Estado de Derecho y las garantías de una democracia. Pero, además, no tenemos ahora ningún líder que diga alto y claro que va a defender el Estado de Derecho y el cumplimiento efectivo de las Leyes, que es lo que me hubiera gustado escuchar de Alfredo Pérez (Rubalcaba) y de Mariano Rajoy.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El verdadero debate no aflora del victimismo.

Son muchos los ríos de tinta (si no mares) que corren acerca del ultimátum del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña para que la lengua española, junto a la catalana, sea lengua vehicular en la educación de esa Comunidad Autónoma. Ríos de tinta que han devenido de la particular visión que tiene el nacionalismo catalán de hacer política: desde el victimismo. Ese victimismo que pervierte el debate para inventar que todo esto es un ataque a una lengua que es tan propia de Cataluña como el español.

Y no, no se trata de un ataque al catalán. Y mucho menos a la identidad catalana, confundida muchas veces con la identidad del ideario nacionalista catalán. Se trata de cumplir y hacer cumplir la sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional, algo que entra dentro de esas reglas de lo que llamamos Estado de Derecho. 

Desde la política nacionalista, con la colaboración socialista y de su gobierno, se ha intentado marginar las sentencias y los autos judiciales como se han marginado a los castellanohablantes en la educación catalana, algo que el propio TSJC ha tenido que rectificar; a pesar de que, posiblemente, cualquier ciudadano de un país civilizado y con una democracia ya enraizada en los pilares del Estado de Derecho, se sonrojaría al oír las palabras llamando a la insumisión y el no cumplimiento de las sentencias judiciales, aquí en España y especialmente en Cataluña. Aquí ya no sorprenden, principalmente por una razón especial: porque hasta ahora han salido gratis.

Triste país donde unos políticos se aprovechan y exprimen las leyes amparadas en la Constitución y  reclaman y llaman al amparo de estas mismas leyes y de la Constitución en la defensa de sus intereses, pero que se manifiestan y llaman a la insumisión de las sentencias judiciales, que no son más que la defensa de esas mismas leyes y de la Constitución que bien están sólo cuando sirven a sus intereses. Pero más triste es aún que los dos partidos mayoritarios estén por sumirse en el trágala de estos partidos para buscar su abstención (que llamarían consenso) o la aprobación de los sucesivos e irreales presupuestos generales del Estado que nos han llevado casi a la ruina.

No se trata de ataques a lenguas o supuestos identitarios. Se trata de la defensa del Estado de Derecho, algo que chirría a muchos cuando no se está acostumbrado a que alguien salga en defensa de la legalidad, del Derecho, de lo que procede. Que no se busque el siempre manido victimismo cuya bandera ondean los nacionalistas a las primeras de cambio, con sus manifestaciones y toda la parafernalia adjunta. Ese no es el debate. El debate es si queremos vivir en una democracia, en un Estado de Derecho, donde todos los ciudadanos (incluidos jueces, gobernantes y demás) estemos bajo el imperio de la Ley, con sus derechos y sus deberes, nos gusten o no, o en la casa de tócame Roque.

viernes, 26 de junio de 2009

¿Objetivo militar del PNV?

Con noticias como la leída en la edición digital de La Razón y Diariovasco.com, uno entiende el fracaso económico de las distintas administraciones donde los nacionalistas meten la patita, donde se centran siempre en lo menos necesario. La noticia es la siguiente: "El PNV protesta contra el Ejército por colocar una bandera de España en un monte vizcaíno".
Al parecer, José Ramón Beloki, portavoz del PNV en la Comisión de Defensa, ante una marcha del Ejército Español, concretamente del Regimiento "Garellano", que culminó con la coronación del monte Gorbea y, como es tradicional, colocaron la bandera nacional (para nacionatontas: la española), ha preguntado a Carme Chacón (la ministra que aún mantiene en su cargo al director del CNI), por qué "objetivo militar" perseguían nuestros soldados, mostrando su profunda preocupación por lo que califica "exhibición de la bandera". Además, según los nacionalistas, no se informó al Ayuntamiento de Zenauri.
Ante esta marcha militar, "contemplada en el plan anual de ejercicios y que contaba con todos los permisos tanto de la Delegación del Gobierno como de las autoridades locales y autonómicas, al igual que ya pasaba con las maniobras paracaidistas que se celebraron durante veinte años", el PNV, con Urkullu a la cabeza, ha decidido convocar para el 4 de julio una marcha montañera con ikurriñas a la cruz del mismo monte, pensada como un "homenaje a la ikurriña".
Varias preguntas me asaltan ante esta noticia: La primera es qué objetivos militares persigue el PNV al hacer una marcha que, más que pro-ikurriña es anti-rojigualda. La segunda es que si Urkullu y los suyos califican la bandera española en un monte español como "exhibición de la bandera", ¿acaso un homenaje a la ikurriña, bandera de un partido, no es otra exhibición de una bandera? La tercera es que si esta marcha hará olvidar a la izquierda lo del islote de Perejil.
Y la cuarta, y no por ello menos importante, es que cuánto dinero del sueldo de la ministra, del diputado, de los empleados del Congreso, del uso del edificio de la Carrera de San Jerónimo, etc., nos cuesta a los contribuyentes la pregunta en cuestión. Y ya que estamos, cuánto dinero nos cuesta a todos los españoles que los políticos atiendan semejantes tonterías.

sábado, 23 de mayo de 2009

El Ejército no se puede contagiar

Me han sorprendido las palabras de nuestro presidente Z. acerca del contagio de la gripe porcina (o gripe A) de varios militares españoles, en las que dice: "Cogen la gripe unos cuantos militares españoles y piden la dimisión de Chacón".
Me sorprende porque es de libro que ante una posible pandemia, el Ejército y quienes lo componen son los últimos que pueden salir infectados de ella. Y eso Chacón lo sabe (o lo debería saber), y eso Z. lo sabe (y debería saberlo, como presidente). Todos recordaremos que en el asunto del mal de las vacas locas fueron los soldados los que vieron eliminados de su menú los platos de vacuno, como prevención a la enfermedad, porque el Ejército es, repito, el la última institución que puede verse afectada por una enfermedad.
Así desde aquí sí se pide la dimisión de Chacón, pero no porque unos cuantos militares hayan cogido la gripe porcina, sino por la negligencia de la ministra al respecto. Si Federico Trillo ya debería haber dimitido de su cargo hace años y haberse retirado de la vida política (al menos de la política de alto nivel), Chacón también tendría que hacer las maletas y esperar mejor momento para reaparecer. Pues si la posible responsabilidad de Trillo acabó con que nuestros soldados viajasen en una tumba volante y después no se identificasen correctamente los cadáveres de nuestros soldados (los de todos los españoles), Carme Chacón es responsable de que en nuestro Ejército no se hayan tomado las medidas para que nuestros soldados no se infectasen de una enfermedad casi pandémica, y que, una vez sabido el brote, los escolares pudieran visitar el Museo del Cuartel de Hoyo del Manzanares. Y ya no hablo de la posible ocultación de la enfermedad.

martes, 24 de marzo de 2009

Machismo ministerial

Hay una cita que merece la pena recordar, si bien ignoro su autoría: "Habremos conseguido [las mujeres] la igualdad cuando una incompetente alcance un puesto de responsabilidad".
Es triste que en este país, para que una crítica a una acción de una ministra no sea considerada como intrínsecamente machista, ésta tenga que ser pronunciada por otra mujer. Y a veces, ni eso vale. Tachar al crítico de una ministra como machista es, para empezar, de una gilipollez impresionante, pues lo único que se demuestra es la carencia de argumentos para rebatir los del oponente, con lo cual se deja a la ministra de turno en evidencia. Así ha pasado con Magdalena Álvarez, Bibiana Aido... y, por último, Carme Chacón. Ojalá se pudiese criticar a las demás ministras del gabinete zapateril, pero para eso tendrían que hacer algo.No se podrá dar nunca la plena igualdad de condiciones en los debates políticos si desde ese feminismo equivocado se usa el barato argumento del machismo para atacar el del contrario, en vez de dar la batalla en la confrontación de ideas argumentadas. Ese recurso frecuente en la progresía zapateril (y debería tomar nota la miembra Aido), hace flaco favor a las mujeres.
Podemos ver cómo Trinidad Jiménez defiende a Carme Chacón en su decisión de retirar las tropas de Kosovo de esas maneras, dice: "Me ha parecido que algunas reacciones tenían una carga de profundidad que tenían que ver con su condición de mujer, sobre todo los comentarios posteriores a su decisión". (¿Le está llamando a Obama machista?) Así, reduce el cómo, cuándo, por qué, dónde, y todas las demás dimensiones de una una decisión a su condición de mujer como medio de justificarla. A mí me gustaría que Carme Chacón, a la que considero una mujer de valía, se explicara como ministra, y no como mujer.
Quisiera terminar felicitando a Zapatero por lo conseguido en materia de igualdad. Ésta se ha conseguido. Por fin hay mujeres incompetentes en puestos de responsabilidad, concretamente a la cabeza de varios de sus ministerios y secretarías de Estado. Lo malo es que aún no saben asumir ni esa igualdad ni esa responsabilidad.

martes, 11 de noviembre de 2008

Afganistán: más tropas y mejores medios

Dos soldados españoles han muerto en Afganistán. Descansen en Paz. Poco es todo el agradecimiento que podemos dar a los hombres que tienen el deber de defendernos con su sacrificio.
He oído declaraciones que demuestran la consideración que tiene la izquierda de nuestras Fuerzas Armadas. Gaspar Llamazares solicita la inmediata retirada de las fuerzas españolas en Afganistán, y desde los socialistas, don mensajes: Primero: No va a haber aumento de tropas en la zona. Segundo: Las fuerzas españolas están en misión de paz.
A Llamazares: Si tras el 11-S, Estados Unidos envió a sus tropas para dar caza a Osama Bin Laden, y derrocar un régimen talibán que albergaba y alentaba los atentados contra Occidente, aparte del trato que daban a su pueblo, especialmente a las mujeres. ¿Por qué España se tiene que retirar, cuando ha sufrido el mayor atentado en Europa, el 11-M, con casi 200 muertos, a manos de precisamente, los mismos talibanes que atentaron contra nuestros soldados? ¿De verdad quiere Gaspar dejar en manos de los talibanes a las mujeres afganas? ¿Qué pensarán las mujeres de su partido?
Al PSOE: Es cierto que, teóricamente, nuestras tropas están en una misión de paz, pero realmente, son unas tropas dentro de una misión en un país en guerra, con todos los peligros que una guerra conlleva, donde las balas no son flores. ¿O se creen que ir a una misión de la ONU es un anuncio publicitario donde se ven a nuestros soldados dando caramelos a los niños y éstos agradecen el gesto con una sonrisa? ¿De verdad se tragan su propia propaganda?
Nuestras tropas necesitan, especialmente en un entorno tan duro como Afganistán, más soldados que ayuden a los que están y, además, necesitan mejores medios, especialmente blindados. Nuestra ministra de defensa, Carme Chacón, puede ser todo lo pacifista que quiera, pero en un ejercito en un país en guerra, el pacifismo sobra. ¿O tendrá que ser Obama quien convenza a los socialistas de esta necesidad?